sábado, 20 de marzo de 2010
Nuevas
A veces me gusta sentarme a pensar. Lo hago menos de lo que debería, quizá por esta extraña hiperactividad que me persigue desde hace tiempo y que antes, cuando la vida me dejaba algunas horas para mí, mataba a largos en la piscina del Zaidín. Ahora que parece que me he hecho mayor, que sé conducir y mirar más allá del horizonte. Que he jugado a querer y no sé si a que me quieran. Precisamente cuando el dolor por la ausencia ya se ha esfumado y duerme en el cajón del olvido, junto a tus abrazos de mentira, he vuelto a ser yo. Y me gusta esta sensación. Saber que fuera ya empieza a respirar la primavera aunque viene empañada por las hotas de lluvia de un invierno extraño. Me recuerda a esos paisajes del pasado año. A esos sitios donde muero por volver. Campos verdes y la magia fria del santuario de Covadonga con un café cargado. Pensar en la rutina me mata. Porque no entiendo las horas pasando despacio, quiero que corran. Y volver a la calle, cuando anochece, para mi ya no es especial. Antes, al comenzar, era como una apuesta. Nos amanecía en la calle más de la mitad de los días. Recuperábamos a bocanadas el aire que perdíamos en la oficina. No podía ser así siempre. La gente normal, iba relajándose, acostándose pronto. Y algunos días me veía en la puerta de la calle. De brazos cruzados. Y ahora qué hago. Aprendes a ver las cosas de otro modo. Maduras, mejoras. Cuentas con el apoyo de gente que te conoce y a la que conoces. Cada vez son más los que se suman a este barco. Siempre me da miedo, que a la hora del naufragio, me quede sola. Luchando a contracorriente, como siempre he hecho. Ahora tengo ganas de compartir cosas. No sé si el mundo querrá compartirlas conmigo. Es una extraña regla de tres en la que siempre sale el mismo resultado. Y las matemáticas conmigo, han dejado de ser exactas. Es mi vida, y me toca tirar.
domingo, 4 de octubre de 2009
¿Retroceder? Jamás
A veces me desdoblo, y mi paciencia se agota, y se cansa con el sonido del teléfono. No sé volver atrás. Ni quiero. Por eso no entiendo tu llamada. Ni te entiendo a tí. Mi cielo azul lleno de nuevo de nubes negras y un soplido inquieto apuntando al horizonte. Hay veces que quiero irme tan lejos que nadie me encuentre, dejar las cosas a medio hacer y lanzarme a por nuevos abismos y futuras metas. Dándome cuenta de que el calendario va tan rápido como yo quiera que vaya. Echando de menos, a veces, esas playas que me enseñaste, cuando la distancia se terminaba en tu boca y mi soledad en tus ojos. Que si tú me dices ven, a lo mejor ya no lo dejo todo. Pero no quiero volver atrás, no retroceder. No dudas, no miedos. No inquietudes a medio camino. Es una promesa conmigo misma. Y menos aún, hacerle daño a alguien de modo gratuito. Porque con el tiempo he aprendido también a controlar mis impulsos. Mis historias, mis momentos. Mi quehacer diario. Mis ganas de salir volando. Y dejar las cosas en la mesa, volviendo a ser quien era. A veces, también, quiero parar el tiempo. Y despertarme a tu lado, donde el frío ya no se notaba. Por la ventana, el campo nevado. Nosotros en nuestro paraíso de sábanas y recuerdos. Que ya se acabó. Porque un dia asi lo quisiste. Creyendo que era lo mejor. Me voy a arrepentir, me dijiste, y no sé su cumpliste tu promesa de echarme de menos, de sentir que faltaba. Yo a menudo lo hago, a partir de las doce de la noche. Cuando giro pensando que estarás. Y nada. Pero no voy a volver a buscarte, En el fondo, sería perder mi tiempo
domingo, 3 de mayo de 2009
Tú
Tú y tus desvelos. Tus cuatro años esperando por las noches que quedara un huequito para tí. Tú mirándote al espejo. Tú esperando, sonriente, la salida de aquel estadio de atletismo. Una pista de 400 y tú al final del camino. Tú en la playa, cargada de bolsas de colores, llenas de cubos y palas. Tú en el fondo de la cocina, preparando la comida de cada día. Tú llorando... tú buscando la felicidad. Tú tirada en Torrenueva, con la espalda en una barca de pescadores. Preparando el café por la mañana, nada más levantarte porque si no, te da por estornudar. Chocolate a mediodía. Tú y tu nuevo coche. Y tus inquietudes, y tu espera. Tú mirando al perro dormido. Jugando a adivinar las visicitudes del futuro. Haciendo un escudo de defensa para tus miedos. Rescatando el fantasma del coronel, el alma viva. Tú, al fondo.
Felicidades, mamá.
Felicidades, mamá.
sábado, 2 de mayo de 2009
19 días y 500 noches
Vuelvo. Ella me amenaó seriamente si no lo hacía delante de una clara con limón y una berenjena con miel en La Bien Pagá. Estoy cansada de abrir tu blog y que salga siempre la misma foto. Es verdad. Mucho meses y muchas cosas, algunas inexplicables.
Una amiga me dijo un día al sol del Peñón torreño. Tienes muchos huevos, mucha fuerza. No explico cómo pudiste salir del bache de tu vida, ni cómo te tomas estas cosas tan bien.
Cuando te rompen el corazón (aunque realmente no sé si este es el caso) de lo único que me quedan ganas es de lamentar todo el tiempo que he perdido para hacer otras cosas, para pensar en otras personas y para tocar otras estrellas.
No es el caso porque me planteo muchas cosas ahora, a toro pasado como dicen aqui. Le echo de menos pasadas las diez de la noche, a las tres, cuando me contaba su vida. Las vanalidades de un día a día que poco a poco iba haciendo también mío sin darme cuenta. Cuando me decía que iba a endiñarle a Nopasanada...que era increíble. Luego llegó el agua fría, los alfileres en el alma y el cansancio. De nuevo yo, de nuevo mi puta mala suerte.
Pero las cosas pasan y volví a la rutina. Pequeñas sorpresas que te depara la vida. A la sonrisa de Javi que ya da tres pasos aunque luego se caiga de culo, a las páginas, a la falta de tiempo, a las ganas de abrir la ventana y salir volando a donde sea, al pino compartido con el padawan, a las peleas con Ivan y a descubrir que hay vida más allá de las fronteras almerienses. A la necesidad de conocer el Cabo (un día de estos te digo que me lleves) y sus rincones más perdidos donde, con suerte, no hay cobertura de movil.
Suelo cumplir las cosas que prometo, aunque luego, muchas veces, no cumplan conmigo. Suelo encadenarme a las noches más largas intentando esconder el sol. Pero llega. El día, el trabajo, el estrés. El buscarte a tientas al otro lado.
No estás. No hay nada. El sol en el cielo.
Pero, ¿sabes una cosa, Chikitica? Puede que ahora intente ser feliz.
(Me debes una birra)
Una amiga me dijo un día al sol del Peñón torreño. Tienes muchos huevos, mucha fuerza. No explico cómo pudiste salir del bache de tu vida, ni cómo te tomas estas cosas tan bien.
Cuando te rompen el corazón (aunque realmente no sé si este es el caso) de lo único que me quedan ganas es de lamentar todo el tiempo que he perdido para hacer otras cosas, para pensar en otras personas y para tocar otras estrellas.
No es el caso porque me planteo muchas cosas ahora, a toro pasado como dicen aqui. Le echo de menos pasadas las diez de la noche, a las tres, cuando me contaba su vida. Las vanalidades de un día a día que poco a poco iba haciendo también mío sin darme cuenta. Cuando me decía que iba a endiñarle a Nopasanada...que era increíble. Luego llegó el agua fría, los alfileres en el alma y el cansancio. De nuevo yo, de nuevo mi puta mala suerte.
Pero las cosas pasan y volví a la rutina. Pequeñas sorpresas que te depara la vida. A la sonrisa de Javi que ya da tres pasos aunque luego se caiga de culo, a las páginas, a la falta de tiempo, a las ganas de abrir la ventana y salir volando a donde sea, al pino compartido con el padawan, a las peleas con Ivan y a descubrir que hay vida más allá de las fronteras almerienses. A la necesidad de conocer el Cabo (un día de estos te digo que me lleves) y sus rincones más perdidos donde, con suerte, no hay cobertura de movil.
Suelo cumplir las cosas que prometo, aunque luego, muchas veces, no cumplan conmigo. Suelo encadenarme a las noches más largas intentando esconder el sol. Pero llega. El día, el trabajo, el estrés. El buscarte a tientas al otro lado.
No estás. No hay nada. El sol en el cielo.
Pero, ¿sabes una cosa, Chikitica? Puede que ahora intente ser feliz.
(Me debes una birra)
viernes, 26 de diciembre de 2008
Que bonita, la navidad
domingo, 14 de diciembre de 2008
Renos y arces

De renos y arces y del madrid barcelona. De lambruscos y cachimbas y terminar a las tres de la mañana deseando que nos cayera encima el diluvio universal para espabilarnos. Pero nada de esto es importante cuando pasas las horas entre amigas. Lo de ayer fue increíble. Un buen rato y apurar los culos de la botella de vino dulce. Y cachimba mentolada. Y muchas penas que de repente no eran penas. Y nostalgias de ausencias que se convertían de repente en meras anécdotas. Y entre medias, un cerdito rosado que sale en muchas fotos algo... ¿como decirlo? particulares. No podría pensar ni describir lo que dan de si unas horas, y un partido de futbol en la tele y un bebe vestido del Barça conduciendo como Fernando Alonso. Seguramente algún día pueda decirlo más claro. Pero no más alto. Vaya tres perlas. Que os quiero!!!
viernes, 12 de diciembre de 2008
Peter Pan

Al igual que me pasó con la canción de amaia montero, me ha vuelto a pasar con ecdl. no me gustan especialmente, es cierto que cuando lo de pequeñita si que me dio por ellos. mas que nada porque me gustaba esa cancion, ese cariño hacia una pequeñita que ellos veian, pero que yo imaginaba. nunca nadie me habia dicho eso, y para mi era bonito saber que existia realmente esa palabra y ese sentimiento. cuando lo mas bonito que te dijeron fue es que me piro porque me estaba enamorando... que quieres que te diga, algo se rompe. el caso es que esta mañana en ytd de europa fm escuche un tema que hablaba de peter pan mezclandolo con historias extrañas. de un niño que no quiere crecer y que al estar con la persona que quiere se siente como en la infancia. pero crecer es inevitable y para ellos llegaba cuando esa persona se marchaba. cuando a lo lejos solo quedaba su figura y cuando podias creer que la pena era lo que te mataba. este tema mezcla la historia de ese amor con la de peter pan y campanilla. y como casi siempre, como casi todas las historias de amor, como dice ismael serrano (este si que si) al menos las mas bellas, terminan en tragedia. ultimamente es cierto que ando algo perdida, que estoy mas irascible de la cuenta con determinadas personas que hay amigos que fallaron, que me duele el alma de acordarme de esa persona a la que confie muchas de mis historias y que ahora por un malentendido se ha largado para siempre. un malentendido con terceras personas por medio y malas intenciones en el ambiente. como siempre, como la vida misma. y de fondo mas trabajo, y las ganas de verte, de salir volando, de dejarlo todo sin que nada importe para volver en cualquier momento. y de que todos (menos algunos) pierdan mi numero de movil, que me dejen en paz, que esto es jodido... el trabajo y mas cuando no dejan de llamarte. en fin, voy a tener que empezar a pensar menos.
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