jueves, 31 de julio de 2008

Echando chispas

Móvil. Gina se ha peleado con Cabeza de Flecha. Llámame y te lo cuento, pero llámame cuando salgas del trabajo. Móvil. Tengo que contarte lo de Cabeza de Flecha, pero llámame cuando salgas y no me preguntes nada porque ahora no puedo decirte nada, mejor más tranquilas, ¿no? Móvil. ¿Cómo que no has salido de trabajar? Estamos en donde... en el Puerto de Almería, donde aparcamos aquella vez, ¿te acuerdas? Pero, ¿qué haceis en el puerto? Pues hemos aparecido en Almería para celebrar tu cumpleaños que es que como me voy... Móvil. No me lo puedo creer. Que dónde estás. ¿Tú también aquí? Todos. Llegaron todos con una tarta acalorada en la maleta y una botella ahogada en cubitos de hielo. Arreglados como de fiesta... ¿dónde vas con esos pelos? Cena en el club de mar, como las clases altas de la sociedad, con una buena conversación y papel de colores de regalo. La familia que viene a ver a su hija almeriense que cumple años el lunes, madre mía cuanto tiempo. Después, una vez en el coche aparcamiento en El Palmeral y tarta con champán en vasos desmontables y platos de mickey en el pollete del paseo marítimo. La gente que pasaba que miraba, se preguntaría madre mía,de donde han salido estos locos que aqui sentados intentan descorchar una botella de cava con los dientes. Habrase visto. Ese alemán que salió de la nada con un sacacorchos, a juego con el surrealismo de una situación extraña pero a la que estamos acostumbrados. Lo raro de esto es que lo veo como algo normal, comentaba mientras bebía de la copa sin pie. Y luego, como no, quisimos lavarnos las manos. No en grifos, no en fuentes, no en sitios convencionales. A la orilla del mar. Nos bajamos para las piedras donde al final y para no perder la costumbre, la que suscribe terminó remojada. Hasta las cejas. Como siempre. Luego también con los hielos encima, mientras los paseantes se reían incapaces de entender nada de lo que estaban viendo. Y olvidando, por una vez, que allí podría pasar alguien de la farándula social y política de la zona. Nos daba igual. Como también nos dio igual el tiempo y que Gina estuviera esperando a Cabeza de Flecha para darle su merecido, reloj en mano, porque volvía a llegar tarde.

miércoles, 30 de julio de 2008

Cachimbas


Pues dejemos de recordar, que el tiempo va palante y no patrás. Y que me lo digan a mí que cumplo añitos el lunes. Dejo de lado la veintena, madre mía, cómo pasa el tiempo... Borrachas de té, de cachimba y de ganas de hablar hasta las tantas de la mañana en nuestra tetería del pie de la Alhambra. Son cosas que pasan y que quedan en la memoria de quienes estamos vivos. Me da por creer, últimamente, que tenemos muchas cosas por hacer todavía, que aunque no soy aquella que fui en su día, y no digo sólo por lo atontada, que eso ya lo dejé de lado pasiempre, espero, sino el hecho de ser aquella que entrenaba cinco horas semanales a atletismo, natación y otros deportes. Aunque eso me da pena, no seguir practicando a ese ritmo sí que tengo claro también que aunque no soy igual que entonces, las cosas han cambiado, en buena parte sí que queda algo en mí de aquellos años. Y hablando de futuros, que es lo más bonito y lo que nos queda por contar, decir que espero conocer en poco tiempo, o mejor, reencontrarme, con ese norte que tanto nos llama. Aunque me gustaría más con el té y la cachimba, como en nuestro café. De vuelta al tajo, más horas, más gente y más días.

martes, 29 de julio de 2008

Tic Tac

El otro día tuve una conversación con aquellos que fueron mis amigos de toda la vida. Es curioso ver cómo el tiempo nos va llevando a cada uno a un sitio diferente. Unos por aquí, otros por allá… lugares a donde ni habíamos pensado ir en nuestros años de instituto. La noche del lunes fue especial por eso, porque además de recordar (no sé por qué pero una en cuanto llega a ciertas edades comienza a recordar y recordar y recordar) terminamos pensado qué haríamos en caso de poder tener un ápice más de tiempo libre. A mí, por ejemplo, me encantaría viajar. Pero no hablo de irme fuera de España. La verdad es que siempre he estado trabajando y el tiempo para mis escapadas foráneas se ha reducido únicamente a Marruecos, por ahora, sino de quedarme en la misma España Territorios que son casi desconocidos, y a los que prometes volver tras haber estado una vez. Ahora, con más experiencia y más mundo andado me gustaría plantearme varios viajes. En los temas que hablamos quedó claro que pese al tiempo pasado quedaban cosas que nos seguían atando. Momentos de complicidad en las aulas… “tu condición fízica es peor que la de Rodríguez”… “El pingüino Dewey y las partidas de OSO” y esas cosas que terminaron por cerrar un círculo en el que ha ido entrando y saliendo gente. “¿Por qué dices que no sabes nada de nosotros?”, preguntaste ayer. Pues porque la vida te ha llevado por otros derroteros, y a otra vida, y a otra gente… y no te culpo. Al final hay quien se queda inmóvil al borde del camino como dijo Benedetti. Por ahora, yo prefiero seguir caminando.

viernes, 25 de julio de 2008

Una noche en la playa

Como si nada. Las horas fueron pasando y nosotros como si nada. Bajamos como quien no quiere la cosa, hasta la arena y ahí nos dieron las diez y las once y las doce y la una y las dos y las tres como en la canción de Sabina. El caso es que lo pasamos bien, pero claro todo pasa factura y hoy están los ojos como brótolas recién pescadas en el puerto de Motril. Ayer tuve la suerte de hablar con Tico Medina, granadino y periodista, una excelente persona y un gran profesional que me contó el arte de explicar con palabras lo que se ve. Cuando finalicé la entrevista, me comenzó a preguntar cosas y bien es cierto que me hubiera encantado poder estar hoy departiendo con él en el curso al que viene. Pero no puede ser, tengo más cosas que hacer. De cara al fin de semana, me iré para mi tierra seguramente. Tnego también gente que espera allí y a la que hace tiempo que no veo. Qué ganas. Además igual hasta hay suerte y está por ahí el Clan de Hamelin. Escuchando una de las mejores canciones que nunca se han escrito, Father and Son de Cat Stevens parece que el día es más amable, que el despertador no ha sonado y que quedan cosas por hacer. Tengo tantas ganas de hacer cosas y tan poco tiempo... De momento, por un lado estoy contenta y situaciones como ayer, entre amigos y al mismo tiempo compañeros (que no tiene por qué estar reñido) en la playa fue un primer paso. Hacía tiempo que no me bajaba a la playa a esas horas. Y siempre está bien volver. Creo que en muchas ocasiones la mala suerte nos da la espalda. En este caso así fue. Y eso que la playa lo que son buenos recuerdos por la noche no me trae. Las mayores esperanzas que tuve durante algunos años las enterré a orillas del mar de Torrenueva. Lo que más me jode es que, sabiendo lo que ocurrió, sabiendo que las cosas no fueron como tenían que ser y que al final tuve que volver a aprender a entender (algún día realmente alguien tendrá que empezar a entenderme a mi) creo que queda mucho camino por andar. Y es que lo de aprender a entender a los demás, especialmente a aquellos que hacen del hijoputismo su bandera, es lo más jodido del mundo. Y curiosamente a aquellos a los que he tenido que entender ha sido a auténticos cabronazos que luego han contado con el apoyo de personas que ni podría imaginarme. Pero bueno, es lo que haaay como diría Curro y la vida es así, como añado yo. El caso es que ayer nos dieron las tantas y que, en contra de lo que ocurre muchas veces cuando sales de bares, estuvimos agustísimo. Besos a todos.

jueves, 24 de julio de 2008

El gato acechando

"Un gato acechando espera a que se acerquen las ratas"
Esa era la foto y este era el pie. Se trata de uno de los barrios más abandonados de Almería, donde yo suelo parar a dormir... jeje. Bueno, el tema es que cuando salió publicada (menos mal que en la hoja previa a la definitiva) me hicieron quitarla. Creo que aún estoy viendo la cara de Mariviki mientras se partía de risa. Y por eso me he quedado como la del gato acechando. Ahora todos los gatos acechan y tengo una caricatura de este famoso felino pegada del ordenador, junto a la postal en la que una vaca (no podía ser nadie mejor) me dice que soy la leche y firma mi hermana Paloma. El tema es que me comentaban que no se veía el gato. Últimamente ando trabajando mucho las percepciones visuales para conformar imágenes que intenten ser mejores que las de los fotógrafos aunque eso y con el nivel que tenemos aquí es imposible jeje que luego se me cabrean los dos. Bueno, los tres contando al Oskillar. El tema es que por aquí ando, descansando después de algo surrealista de nuevo que ya contaré más adelante cuando sea capaz de asumirlo. Pues nada, que me pongo manos a la obra que no hay quien me pare. Deciros que ayer estuve hablando con Nacho, al que entrevisté ayer y me dijo que le había encantado la entrevista, que se la llevaba para Madrid cuando se fuera. Si es que así da gusto... ojalá todos fueran así de majos y no como los políticos de todos sitios, eh? a los que ya les vale en más de una ocasíón.

martes, 22 de julio de 2008

Entrevista


'Lo que más gusta a los futbolistas son las lentejas que hacen sus madres"

Moreno, con ojos grandes y expresivos y un continuo afán de seguir aprendiendo, el chef de las instalaciones que la Real Federación Española de Fútbol tiene en Las Rozas, José Ignacio Blanco (Segovia, 1977) explicó cómo es el día a día de un trabajo que le enamoró desde pequeño. Su vida ha transcurrido entre fogones. Con sólo 13 años ya desarrollaba tareas de pinche de cocina en un pequeño restaurante situado en la Plaza Mayor de su ciudad natal. A partir de ahí no ha habido quien le detenga ni le corte las alas.
José Ignacio Blanco es una persona sencilla, que poco a poco ha ido labrándose el camino que le ha llevado a ser finalista en diversos concursos a nivel nacional e internacional. Ahora desarrolla su trabajo con deportistas "que tienen una dieta muy cuidada, no pueden comer de todo", según explicó. Ha sido uno de los baluartes, en la distancia pues no viajó hasta Austria, del triunfo de la selección española. Pese al éxito reconoció que los futbolistas "son personas sencillas que tienen prohibidos los fritos, las grasas y el exceso de dulce ya que para cada uno de ellos hay un plan de nutrición distinto". El tiempo y las horas que pasan juntos le han dado como resultado "unos buenos amigos dentro de la selección" a los que, aseguró, "la felicidad se les ve en las caras, tienen una aureola de energía positiva sobre sus cabezas".
Aunque les siga un séquito de trabajadores y de aficionados, los integrantes del equipo español son personas normales, y de ahí que tengan sus manías a la hora de comer aunque estas no pasan "de las que tiene cualquiera de nosotros: que si la carne está más o menos hecha, por ejemplo... en serio, la gente se asombra de lo normales que son". Tal vez por eso sigan prefiriendo "las lentejas de sus madres, aunque ni te imaginas los boles de ensalada que se comen", explicó el chef que desveló que uno de los ingredientes primordiales de las mismas son los tomates almerienses y el aceite de Uleila ya que desde hace años "la selección viaja con tomates Raf y tigre siempre". ¿El resultado? Son campeones de Europa.
--> Cuando una trabaja en un periódico se da cuenta de lo desagradecido que es el mundo a veces. Nadie te llama para felicitarte cuando haces las cosas bien pero cuando te equivocas, el mundo se te echa encima. Por eso he querido pegar aquí la entrevista que le he hecho esta tarde a un personaje, el cocinero de la selección española de fútbol, el que se queda en Las Rozas de Madrid. Por su simpatía a la hora de realizarle la entrevista y porque no se le ha subido nada a la cabeza. Y en el fondo, eso es algo que se agradece.(Los periodistas tambíén sabemos dar las gracias, ¿no?)

lunes, 21 de julio de 2008

Reflejos

La naturalidad es lo mejor del mundo, y más en estos días en los que el calor apremia. Y con esta naturalidad aparece ella también. La originalidad. No se trata de ser mejor o peor que nadie, ni menos o más original, pero ¿a que no se puede dudar a quien pertenecen estos dos reflejos en el agua? Efecticvamente, estas somos Ginebrita y yo, mirando al agua una mañana de verano, cuando el calor acuciaba y los días eran más cortos. Ahora, con el trabajo, se vuelven más largos pero qué vamos a hacerle, es lo que hay. La imagen muchas veces vale más que mil palabras y en estos momentos necesitaría algo más en lo que moverme, un camino diferente que seguir y más ideas para pensar. No sé si será porque andamos en un momento complejo en todos lados, porque España va bien para quienes mandan pero regular para los que la trabajamos. Pero eso es ir más allá. Y es mejor volver a la foto, a la imagen de sus dos orejitas separándose de la cabeza, que esperan el momento indicado para atender cualquier norma u orden. Ella es así. Y ¿sabeis una cosa? tuve suerte. Normalmente está bebiéndose el agua o regateando escobas. Un personaje peludo. Por cierto, si Jack Sparrow tuviera que estar orgullosa de mí seguramente le enchufaría el cañón por banda. A lo mejor es que prefiero la pillería y lo mundanal de Alatriste.

domingo, 20 de julio de 2008

Con cien cañones por banda...

Marruecos: Semana Santa del año pasado. Una fortaleza portuguesa en medio de un poblado que con el paso del tiempo se ha ido volviendo turístico. Una muestra de cómo el capitalismo puro y duro va cerrando el paso a la historia. Al fondo el mar. Miles de barcos, algunos repletos de corsarios y piratas debieron en su momento amenazar a los ciudadanos protegidos por las murallas. Con cien, en este caso algunos menos, cañones por banda apuntando hacia un horizonte desdibujado. No sé si en una vida anterior, o en una de ellas si es que existen, fui algo relacionado con la edad media, o con los cañones o tal vez la loca de Alquézar del capitán Alatriste, sentada en una sucia taberna española del quince escuchando las bravuconerías de algunos visitantes. Lo que sé es que me fascinan los cañones, los castillos y las fortalezas. El poderío de los Tercios de Flandes y las picas de la Granada nazarí. Conquistas, reconquistas y rebeliones del populacho. Historias que en su momento tuve que estudiar obligada y que ahora me gustaría conocer más a fondo. Dicho y hecho. Subida en el cañón de aquella fortaleza, mientras Jose disparaba el objetivo de la cámara pensé que, en su día, hace muchísimo tiempo, alguien estaba al otro lado, el cañón estaba ardiendo y olía a pólvora. Columnas blancas subirían desde el mar al cielo y una enorme bala de plomo quedaría para siempre en el fondo de un mar que ascendería unos cuantos grados. En el mejor de los casos. Porque en caso de haber acertado, el personaje con armadura que estuviera donde yo, sudando probablemente y con las manos negras, podría ver cómo un barco con extrañas reminiscencias visigodas, saltaba por el aire hecho añicos, mientras como pequeñas teas encendidas las astillas comenzaban a llover sobre los marineros heridos o asustados. Si cayó la fortaleza puede que fuera de este modo. Me resisto a pensar que nadie se deje vencer por nada ni nadie fácilmente. Y eso era solo el comienzo.

sábado, 19 de julio de 2008

La del pirata cojo


Fue hace ya casi un año y parece que era ayer. Palacio de los Deportes de Granada. Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina, en perfecta simbiosis, presentaban su directo 'Dos pájaros de un tiro'. Y cual avezados pajarracos recién salidos de la jaula, allí fuimos. Por los que somos y por los que están. Por los que se quedaron en el medio del camino y por los que vendrán. Por todos ellos, el pirata cojo volvió a cantar. Dos canallas y una fecha. ¡Qué tiempos aquellos! Ahora las cosas son distintas, pero no tienen por qué ser peores. Nuevos amigos, nueva gente y mejores sueños, qué carayo, como dicen en Galicia. De los errores se aprende y siempre hay que mirar para delante, y más con una familia como la mía que vale la pena. Porque al fin y al cabo, después de todo lo que queda es eso. La familia que espera en cualquier momento y en cualquier lugar. Me gustaría por eso rendir homenaje hoy porque los homenajes hay que rendirlos siempre cuanto antes. Nunca es tarde si la dicha es buena, a esos que he tenido la suerte de considerar mi familia, a esos en cuyos brazos me he quedado dormida de pequeña y en los que ahora, a la puerta de los 30, quisiera mirarme para el resto de mi vida. Creo que tengo a mi lado a los mejores. Los demás se quedaron en el camino, al borde, por cobardes. Ahora con ellos y para siempre. Volviendo a recordar a ese canalla que robó el peluco un día a Sabina y ¿sabeis qué? hacía mucho tiempo que no lo pasaba igual. Todavía queda para que se cumpla el año de aquel concierto, pero como si fuera ayer he vuelto a encontrarme la foto en el ordenador y he pensado, Por ellos, ¿por qué no?

viernes, 18 de julio de 2008

Últimamente me siento inteligente


Es ante todo el recuerdo de un verano. De esos días de calor que se quedaron fuera como el tiempo en que pasaron. Es el recuerdo de un verano entre Torrenueva y Motril, en los últimos días de Río Guadiana. Éramos una piña. Momentos y Jaula, Pueblos de América y notas de música. Éramos aquellos que queríamos ser en la hierba y en la arena. Y quisimos dejar huella. Para ello, esa gran frase de Iván Ferreiro: ‘Últimamente me siento inteligente/últimamente no tengo corazón’ y una camiseta negra. Para dejar indeleble el último atardecer de aquel verano de corazones rotos y amigos abandonados. Siempre. Ahora, cuando el trabajo es más que muchas horas sentada frente a este ordenador decido retomar ciertos momentos. Recordando y vaciando el recuerdo en toneles. Sé que pasarán más años, pasarán más cosas y pasará más gente. Los amigos que fueron ya no son tanto por muchas cosas y casos y los que vendrán están al acecho. Pero como rebatiendo estas ideas, estas teorías y estas ensoñaciones sigue apareciendo ella. En negro con las letras blandas. No tengo corazón… ¿y qué? Tampoco tengo alas. (La foto es del gran Fran Leonardo, el chulo simpático, ese peaso compañero)

jueves, 17 de julio de 2008


Tan lejos y tan cerca. Granada. Cuando más lejos estás de los sitios que más quieres, más los echas de menos. Algo parecido debió de pasarme a mí con esta tierra. Sé que hubo un tiempo en el que todo lo que quería era salir. Y ver cosas, y conocer gente. Un poco utópico para alguien que lo más lejos de España que ha pisado ha sido Marruecos. No quiero quedarme sin ver más allá, pero creo que mejor es conocer primero más acá. Esas calles empedradas del Realejo a las que cantó en más de una ocasión Carlos Cano o las empedradas del Albaycín que llenaron de sueños la guitarra de Enrique Morente. Es cierto que hubo un tiempo... pasado. Ahora cuanto más lejos me encuentro, más ganas tengo de quedarme en las faldas de la Alhambra para siempre. No sé a qué se debe, pero las ganas de libertad han sido siempre un detonante en mí, en mi manera de pensar o de actuar. Tal vez por eso sigo sin alas para llevarte. Ni a tí ni a nadie. A lo mejor antes he de aprender a llevarme a mí misma. De vuelta al trabajo, es lo que tiene, a ver a los compañeros y a buscar donde no hay. A molestar en las vacaciones a personas que no entienden que el trabajo pasa por ahí. Y a lo lejos el Palacio Rojo. Algún día te enseñaré los misterios de Puerta Elvira. Algún día. Cuando los encuentre.

lunes, 14 de julio de 2008

Y el fin de las vacas... (flacas)

Madre mía, qué mal lo llevo... que se me acaban las vacaciones, qué disgusto más grande. Todo lo que empieza tiene un final, pero es que este final es tan chungo... Los días en la calle, con los amigos, en el pie de la Alhambra, en el mirador de San Cristóbal, las noches que no terminan, los días que no empiezan. Y ahora de nuevo a trabajar.
Como decía Manuel Rivas en su libro "El periodismo es un cuento" (por Dios, espero que alguien le conozca por lo grande que es y no por ser padre de el de el Internado de antena 3) nuestra profesión es un arte. O la quieres o la odias. Sé que llevo poco tiempo ejerciendo, ya van para los cuatro años más o menos aunque antes colaboré esporádicamente en algunos medios muy locales, no es suficiente como para empezar a renegar de nada. Sé que en el fondo ser periodista es algo más que llamar por teléfono, que preguntarle a los políticos (sí, esos seres con los que hay que lidiar un día sí y otro también) y soñar en el fondo que aún queda otro mundo, y que es posible, y que hay que seguir luchando también desde la postura que cada uno tenemos y a nuestra manera.
Existen los que lo hacen con una guitarra en las manos (cómo no, Ismael, Luis Eduardo, Silvio, Joan Manuel, Joaquín... y otros muchos) y quienes tenemos la palabra en nuestro poder para mostrarla tal y como es, sin más velo que la realidad... y mira que eso a veces te lo ponen complicado.
Mi perro duerme en el suelo, con la pata encima de su viejo hueso raído de tienda de animales. Seguro que ella no sabe lo que son vacaciones, ni que las mías terminan mañana.

domingo, 13 de julio de 2008

Perruno

Esta es Gina, una perra muy perruna que odia el verano. Para evitar los calores busca siempre donde arrimarse, sea el agua de la piscina (que menos mal que le da miedo, al igual que los contenedores de basura porque en el fondo es una cagueta) o sea el ventilador, un descubrimiento que ha encontrado hace poco. Esta entrañable imagen, de perruna arrimándose al aspa que más refresca, fue la que encontré ayer y me hizo tanta gracia que no pude evitar fotografiarla. Además de buscarse siempre estos sitios, le encanta jugar y comer hierba. En el fondo es un personaje entrañable con cubierta de pelo que protesta cuando se queda sola y que es pesadísima. Seguramente se haga una habitual de esta zona, porque cada vez nos sorprende más con cosas como esta. Siempre he renegado de los perros, nunca quise perros y cada vez que se nos moría uno (porque en el fondo siempre hemos tenido perro) decía que no entraría uno más por la puerta. Pero hete aquí que apareció ella, un bóxer cordobés que se ha afincado en Granada.

sábado, 12 de julio de 2008

Té de menta

Hoy nos hemos vuelto a juntar, tras ese viajecito relámpago a Murcia y Alicante. Son amigas, no de toda la vida, porque las conocí tarde, pero amigas, en el más amplio sentido de la palabra. Últimamente hay cosas que me hacen ponerme a pensar, y como siempre me dice mi colega Javi, pensar nunca fue bueno hasta que se demuestre lo contrario. Pensar en esas veces que confías en alguien y luego te devuelve la confianza envuelta de un odio que no entiendes por la espalda.
En una tetería escondida de un pueblo de Orihuela, después de haber comido en uno de esos bares de carretera donde lo más raro del mundo es un grupo de mujeres solas como nosotras, recibimos la hospitalidad de Ahmed, el dueño de la tetería, un Carmen en medio de un gran patio, lleno de recuerdos y cosas interesantísimas. Unas horas que se nos hicieron cortísimas pero que nos valieron para hacer millones de fotos, y dejar plasmados ciertos recuerdos en el agua de la fuente por la que nadaban pequeños galápagos. Sin móvil pero con el bolso de los Beatles siempre encima, qué vamos a hacerle), demostrando que seguimos vivos, como dice Ismael Serrano, y que los años seguirán pasando por el carné de identidad, pero espero que siempre queden y sigan quedando momentos como este. No me gusta ponerme melancólica, y menos en estos días en los que recordar parece que está prohibido y quienes mandan se aferran a una memoria histórica que no deja paso al presente, pero lo que sí es cierto es que prometimos volver (esos posavasos...) para luego irnos a Archena a pasar la tarde y dejarnos guiar de nuevo por el socorrista de ojos azules. Esto es lo poco que llevo en los bolsillos, pero espero que por mucho tiempo más.

miércoles, 9 de julio de 2008


Una de las cosas más bonitas que he visto nunca.
Atardecer en la playa de Torrenueva, cerca de la Iglesia de la Virgen del Carmen.
Recuerdos de una infancia transcurrida bajo un chambao, de la mano de la familia, sin saber qué es lo que deparaba la vida. Peleas continuas y miles de risas con mis primos Juan y Guille, Carletes y Jose, y saber que más o menos teníamos la misma edad, y similares inquietudes que no pasaban más allá del Colacao con magdalenas de las seis de la tarde.
Un abuelo de gran bigote blanco, que se le erizaba al enfadarse, al que extraño y con el que pasé algunos de los mejores momentos de mi vida. Que me enseñó a subir en bicicleta y a pasar el rastrillo. A no tener miedo al mar, y a desafiar a la bandera roja. Y que decidió, cuando el sol se puso en su vida, quedarse mirando siempre ese mar torreño.
Ahora ya nada es como antes. Torrenueva ha cambiado, al igual que el mundo. Ha cambiado los ojos de la gente. Ahora el paseo marítimo ya no tiene niños jugando en la calle, y en caso de tenerlos, gritan e insultan cuando se les escapa el balón y golpean a algún paseante incauto. Han asfaltado el camino, dejando de lado los recuerdos. Pero aproximadamente a las nueve de la noche, el sol sigue cayendo.

Del salón en el ángulo oscuro

Bienvenidos a este espacio 100% granadino... y al que no le guste, que no mire. Aquí tendrán cabida, de momento, esas cosas que queremos compartir, esos momentos que se quedan en el tintero y algunas cosas más que, como aquel lugar de la Mancha, aún no consigo recordar.
Espacio granadino y libre de malas vibraciones, de esos malos momentos y de esas malas personas. Libre de suspicacias y abandonos, libre de daños y prejuicios. De momento, aquí tiene cabida todo el mundo. De momento. Un saludo a quienes hacen que la vida sea más fácil, aunque no de color de rosa...ya que si no sería una vida muy pija. Mejor de rojo.
Pues nada, que como mensaje de prueba y bienvenida está bien, ¿no? espero que podamos contarnos muchas cosas, porque para eso estamos en el mundo.
No tengo alas para llevarte, pero si faltas... ¿cómo salvarme? Esa frase que me trae miles de recuerdos... alguien me cortó las alas... pero ya van nuevas. Y viento en popa... al menos de momento.