Es ante todo el recuerdo de un verano. De esos días de calor que se quedaron fuera como el tiempo en que pasaron. Es el recuerdo de un verano entre Torrenueva y Motril, en los últimos días de Río Guadiana. Éramos una piña. Momentos y Jaula, Pueblos de América y notas de música. Éramos aquellos que queríamos ser en la hierba y en la arena. Y quisimos dejar huella. Para ello, esa gran frase de Iván Ferreiro: ‘Últimamente me siento inteligente/últimamente no tengo corazón’ y una camiseta negra. Para dejar indeleble el último atardecer de aquel verano de corazones rotos y amigos abandonados. Siempre. Ahora, cuando el trabajo es más que muchas horas sentada frente a este ordenador decido retomar ciertos momentos. Recordando y vaciando el recuerdo en toneles. Sé que pasarán más años, pasarán más cosas y pasará más gente. Los amigos que fueron ya no son tanto por muchas cosas y casos y los que vendrán están al acecho. Pero como rebatiendo estas ideas, estas teorías y estas ensoñaciones sigue apareciendo ella. En negro con las letras blandas. No tengo corazón… ¿y qué? Tampoco tengo alas. (La foto es del gran Fran Leonardo, el chulo simpático, ese peaso compañero)
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
¿Que no tienes corazón? ¿que no tienes alas?
Ay ñaja...cuanto tenemos que seguir mirándonos para descubrir lo que hemos tapado con miedos pero que seguimos teniendo..
Besines!
PD: me apunto al champán y fresas :-)
Publicar un comentario