domingo, 30 de noviembre de 2008

Fuera males!


Se llama Javi. Algunos le llaman el bebé entrañable, un título que se ha ganado a pulso a base de carcajada y cariños. Te lo da todo a cambio de nada. Es una criatura del cielo que aterrizo en la tierra y que salió en busca de quienes le quisieran. Javi es indefenso, cuando está en el carrito es la personita más inocente del mundo. Le gusta taconear encima de una mesa y sonreír a todo el que le regala presencias y abrazos. Javi es así. Me gusta porque siempre está alegre, porque siempre te da sus manos aunque estén frías, porque siempre tiene un abrazo preparado o un tirón de pelos a tiempo. Me gusta porque es una lucha de la vida por sobevivir, por demostrar que sigue ahí. Porque en seis meses esta cosita rubia me ha enseñado muchas cosas del amor de bebé...porque siempre me gusta estar con él, siempre con los amigos, con las demás personas...Un domingo inolvidable a su lado, como otros muchos momentos... y por los que vendrán brindemos viki y rakel con tinto de verano y chocolate milka. como está escrito.

sábado, 29 de noviembre de 2008

Un añito

Un añito el día 11 de noviembre y parecía que fue ayer
en ese tiempo han pasado muchas cosas, amigos que vienen gente que se va.
esperamos que siga pasando el tiempo
y que la vida diga lo q quiera.

lunes, 24 de noviembre de 2008

El camino de regreso

Hasta entonces nunca me habían aterrado de esta forma los aeropuertos.
Lléname de abrazos, lléname de besos,
creo que anunciaron tu vuelo.
Y entre lágrimas tu figura es devorada por la gente,
y una fiera maloliente clava en mi alma sus afilados dientes.
Quedo con el sabor metálico de la soledad y deshojo el calendario.
Tengo miedo, tengo frío y dudo, y hago repaso. Fugaz e indeterminado, como un sueño ha comenzado esta historia y no sé, en verdad, si fue real.
Quién me iba a decir que te iba a encontrar una noche casual,
yo ejerciendo de torpe sentimental.
"¿Qué haces aquí? A punto estaba de marcharme, qué bueno es encontrarte".
Y tú y yo inmóviles, y en torno a nosotros giraban colores, pasaban horas, rostros.
Pero nada de esto era importante,
"así que háblame de ti y no pares".
Apenas te dejaba la música con su metralla.
"Cuéntame cómo era todo antes".
Aunque seriamente dudo si en verdad hubo un antes,
sólo recuerdo bien, con nitidez, que hubo un después.
Entre empujones, entre la gente, me acerco torpemente
con taquicardia adolescente, en aquel bar donde no entra ni un rayo de luz,
sé que fuera, sé que fuera amanece.
Nuevos reencuentros, nuevas confesiones,
y de repente me veo perdido en un aeropuerto,
con las pesadillas que día a día me acompañan, cotidianas, con las que me atormento:
A qué son bailan tus caderas,
qué sudores te alimentan,
tengo tanto miedo de que olvides el camino de regreso

...parece mentira... del disco de Ismael Serrano "Atrapados en azul"...
Tremendo.
Tengo tanto miedo de que olvides el camino de regreso

domingo, 16 de noviembre de 2008

Quiero ser..

La voz de Amaia nunca fue santo de mi devoción. Normalmente no aguanto más de dos canciones seguidas suyas sin ponerme de los nervios. Pero este tema lo oí esta mañana en Europa FM cuando me levanté para empezar a trabajar (curiosamente con una entrevista al cantane El Bicho). Me gustó. Simplemente eso.

Quiero ser,
una palabra serena y clara,
quiero ser,
un alma libre de madrugada.
Quiero ser una emigrante
de tu boca delirante,
de deseos que una noche
convertiste en mi dolor.
Quiero creer,quiero saber,
que dormire a la verita tuya
quiero esconderme del miedo
Y mirar de una vez
los ojos que tiene la luna
Quiero cantar a la libertad
Y caminar cerca del mar
amarradita siempre a tu cintura
esta locura de amarte
no puede acabar.
Por mucho que me entren las dudas
de que eres tú
quien me hace tan feliz.
Quiero ser,
la que te jure amor eterno,
quiero ser
una palabra en la estacion
que lleva tu nombre
Quiero ser el verbo puedo
quiero andarme sin rodeos
confesarte que una tarde
empecé a morir por ti
Quiero creer,quiero saber,
que dormire a la verita tuya
quiero esconderme del miedo.
Y mirarte de una vez
los ojos que tiene la luna.
quiero cantar a la libertad
Y caminar cerca del mar
amarradita siempre a tu cintura
esta locura de amarte
No puede acabar
por mucho que de entre las dudas
de que eres tu
quien me hace tan feliz.
Quiero creer,quiero saber,
que dormire a la verita tuya
quiero esconderme del miedo.
Y mirarte de una vez
los ojos que tiene la luna
quiero cantar a la libertad.
Y caminar cerca del mar
amarradita siempre a tu cintura
esta locura de amarte.
No puede acabar
por mucho que de entre las dudas
de que eres tu
quien me hace tan feliz

sábado, 15 de noviembre de 2008

¿Dónde mira El Sordera?


Es una gran persona y un gran cantaor. Además es primo hermano de José Mercé (la verdad es que se le parece mucho) y participó ayer en unos cursos celebrados en Roquetas de Mar. Fue el único, todo hay que decirlo, que consiguió poner en pie a todo el Auditorio de El Parador que le dedicaron una gran ovación. El caso es que a la hora de hacerle la foto para la entrevista él me contestó: contigo o si no no hay foto. Pues ahí estamos, los dos en Aguadulce. Luego, claro está la Parra le hizo una foto para la entrevista que si no, no vale. El caso es que cuando llegué a la redacción por la tarde, mi mesa a mesa Norberto López, más patán que Patán me dijo: ¿pero donde esta mirando el sordera? y así se quedó. ¿Donde mira el Sordera? Creo que esos son los momentos que hacen bueno este trabajo. Por cierto, López anda hoy de bodorrio, espero que en poco tiempo podamos disfrutar de sus fotos de chaqueta y corbata. En fin...

lunes, 10 de noviembre de 2008

Dos más

Ayer cayeron dos soldados más en Afganistán. Uno de ellos, a pique de un repique, entre los heridos. Los otros dos llegaron a España de nuevo, a su Teixidó, acompañando a sus amigos difuntos. La verdad es que una se pregunta muchas veces qué carajo hace esa gente allí, sitios donde parece que no pintan nada.
Que ahora vaya Carmen Chacón a explicarselo a los padres, mujeres o novias (me sigo negando, lo siento compañeros, a llamarla Carma).
El caso es que en esta ocasión apoyo la teoría de Llamazares, pero sin tantos radicalismos. El Ejército es necesario. Desde tiempo de los griegos, de los romanos o los persas y comandados por los sátrapas, ya existía. Desgraciamente la idea pacifista está desechada. Puedo ser pacifista, pero los demás también pueden. Y entonces sí que no haría falta.
Por lo demás, el fin de semana bien. Deseando que pase rápido la semanita. Por lo del trabajo, más que nada. porque esta semana vuelvo a tener muchisimo que hacer.
pero espero que se solucione pronto.
Y nada más, que poco que contar, unos días más, otros menos...

miércoles, 5 de noviembre de 2008

A toda máquina


A toda máquina y rumbo a ninguna parte, o a alguna, quién sabe. Estas son las cosas que le pasan a una por trabajar en un medio. ¿Quién me iba a decir que me iba a subir sólo para probar, la cabina de un tren? Me imagino que nadie. Igual que nadie me dijo nunca que subiría en un tanque leopard o en un BMR o en un oruga en los campos de Alminares de Toledo. Allí conocí a buenos amigos, a Miguel Ángel, ese pedazo de cámara veterano que no deja de invitarnos a Madrid a pasar unos días aunque realmente Lopera y yo nunca nos pongamos de acuerdo, a Couso y sus cosas y Natalia, la galleguita de Pontevedra a la que debo un cd de fotos frente a un Chinuk. Y Mikel, de SER San Sebastian, tal vez uno de los que más marcha llevaban el día de La Latina.Son historias que por ahora siguen en la retina, pero empecé hablando del tren. Realmente no hacía nada allí, solo la foto que me hizo Javier Alonso, compañero de piscina y de imágenes en el periódico que quiere convencerme para subir a Gérgal a hacer un reportaje en el observatorio, antes que nos lo pisen los de La Voz. Este mundo es así. No nos vale que nadie nos pise. Nadie ni nada. Queremos ser los primeros. Y después de este patriotirsmo que me ha entrado a estas horas de la mañana, que en realidad no es el que siento porque como dice Alejandro Sanz "No hay más miedo que el que sientes cuando ya no sientes ná" me queda sólo el seguir recordando. No sé si s bueno recordar. Si es bueno o es malo, el caso es que es, y que ahí está. Ya no sé cuando volveré a entrar en la cabina de un tren, de un avión o de un tanque. No lo sé pero igual estaría bien que fiera dentro de poco. Son nuevas experiencias que vienen y que se quedan y que a veces no se van. Y ahora pues nada, a seguir trabajando y a esperar que Pepe el Grillado y su amiga Pepita vuelvan a preguntar por lo mismo.

martes, 4 de noviembre de 2008

Un violinista en tu tejado

Desde aquellos tés en la fortaleza de El Hacho con Javi, Migue y Cristina, no había vuelto a sentir más mía una canción del personaje astur llamado Melendi. Ahora volvió a sonar una en la radio y debe ser por eso, porque sonó de nuevo tras haberla escuchado sin descanso durante el viaje vacacional al norte por lo que la convertimos en la de nuestros días. Es distinto. En El Hacho eran pasadas las doce de la noche, sentados en el mirador de la rosa de los vientos, de la brújula que señalaba a Málaga y a Tánger y las horas que iban pasando con un vaso de tubo lleno de té e hierbabuena en las manos. Y los fríos, y terminar los cuatro riéndonos de nuestra suerte en el Clio rojo de Migue, con Kisiera yo saber de fondo. Lo odiamos a muerte, al Melendi, digo, a fuerza de escucharlo. Pero luego se nos hizo tan insoportable que terminamos pasando de sus canciones. Cuando dejé Ceuta para emprender esta nueva aventura peninsular, Migue me trajo el cd grabado en un pen drive. Para que te acuerdes de nosotros, me decía. No olvidaré nunca porque fue el primer paso en un caminar que se extendió hasta la Mujer Muerta y la tetería mirando al mar de Benzú. Por las calles sucias de Castillejos y los taxis a rebosar de Tánger. Rumbo a ninguna parte. Pero también las putarachas, echar de menos y de más. Recordar. Desde entonces que prometí volver, sólo lo hice una vez. Y allí estaban ellos. Migue que no había cambiado nada solo que ahora lleva uniforme, Javi con su despiste por la puerta de la Asamblea, Cristina y sus historias y el corazón a mil. Su hermana que estaba deseando conocerme. Y dos nuevos amigos procedentes de Bangladesh con una escalofriante historia que contar de pies desollados por la arena del desierto. Y todo esto por una canción. Y ahora, después de un eterno viaje de diez horas en las que ese tema sonó más de cincuenta veces, recuerdo aquellas frases que nos aprendimos de memoria, entre bronca y bronca, porque hacer memoria es desechar el olvido y porque los recuerdos es la mejor terapia contra la sordidez de la distancia.