Cien gaviotas volando hoy por la redacción al tiempo que respiran el salitre marinero. El mes de septiembre en ciernes y antiguos pensamientos que vienen remolcados por las olas de poniente. Lágrimas de lluvia y olor a barro sucio por las calles. Y de nuevo volvió a la memoria el que jamás debió ser recordado. Que buenas nuevas me traes, qué poco me importa. Es que parece que de nuevo, a traición, las palmeras de la playa de Torrenueva y ese inquietante mes de junio. Sé que seguramente estéis leyendo esto, sé que me duele la boca de deciros que las cosas ya han cambiado que el recuerdo ya se ha ido a la mierda, donde nadie lo ve porque se remueve y huele peste.
Y pensando en lo que serán mis segundas vacaciones, ese mes de septiembre que roza las mejillas con cada puesta de sol, que las playas ya no están llenas de veraneantes ni de domingueros. Ahora que estreno mi minisombrilla, ahí está de acuerdo con mi sueldo, y me siento en la arena con un buen libro. Ahora que ese momento está a punto de convertirse en algo más real que ficticio. Pensando en esas cosas, en esos días. Y entre medias este maldito estrés. Este haz esto o haz lo otro, no tienes tiempo de hacer más nada, pues te multiplicas. Menos mal que en el fondo esto es lo que me gusta. Y eso es una putada... es como estar enganchado a una tortura...y que encima te guste.
jueves, 4 de septiembre de 2008
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1 comentario:
Pero es Septiembre y con él llega el disfrute y poder olvidar los estreses y los escuatros...
Nada se puede resistir a un poco de vacaciones!!
Y sobre los recuerdos...nadie puede controlarlos...lo único que espero que al terminar de recordar te pongas en pie y sigas andando hacia adelante...
Besines y comienza a respirar Septiembre!
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