martes, 4 de noviembre de 2008

Un violinista en tu tejado

Desde aquellos tés en la fortaleza de El Hacho con Javi, Migue y Cristina, no había vuelto a sentir más mía una canción del personaje astur llamado Melendi. Ahora volvió a sonar una en la radio y debe ser por eso, porque sonó de nuevo tras haberla escuchado sin descanso durante el viaje vacacional al norte por lo que la convertimos en la de nuestros días. Es distinto. En El Hacho eran pasadas las doce de la noche, sentados en el mirador de la rosa de los vientos, de la brújula que señalaba a Málaga y a Tánger y las horas que iban pasando con un vaso de tubo lleno de té e hierbabuena en las manos. Y los fríos, y terminar los cuatro riéndonos de nuestra suerte en el Clio rojo de Migue, con Kisiera yo saber de fondo. Lo odiamos a muerte, al Melendi, digo, a fuerza de escucharlo. Pero luego se nos hizo tan insoportable que terminamos pasando de sus canciones. Cuando dejé Ceuta para emprender esta nueva aventura peninsular, Migue me trajo el cd grabado en un pen drive. Para que te acuerdes de nosotros, me decía. No olvidaré nunca porque fue el primer paso en un caminar que se extendió hasta la Mujer Muerta y la tetería mirando al mar de Benzú. Por las calles sucias de Castillejos y los taxis a rebosar de Tánger. Rumbo a ninguna parte. Pero también las putarachas, echar de menos y de más. Recordar. Desde entonces que prometí volver, sólo lo hice una vez. Y allí estaban ellos. Migue que no había cambiado nada solo que ahora lleva uniforme, Javi con su despiste por la puerta de la Asamblea, Cristina y sus historias y el corazón a mil. Su hermana que estaba deseando conocerme. Y dos nuevos amigos procedentes de Bangladesh con una escalofriante historia que contar de pies desollados por la arena del desierto. Y todo esto por una canción. Y ahora, después de un eterno viaje de diez horas en las que ese tema sonó más de cincuenta veces, recuerdo aquellas frases que nos aprendimos de memoria, entre bronca y bronca, porque hacer memoria es desechar el olvido y porque los recuerdos es la mejor terapia contra la sordidez de la distancia.

1 comentario:

Dibújame una sonrisa... dijo...

Siempre alegra que una canción te ayude a hacer más tangibles unos recuerdos...
Pero que tenga que ser de Melendi...mira que hay grupos, eh?? ;-)
Bicos guapa! muchos bicos y muchas sonrisas!