miércoles, 29 de octubre de 2008

La vaca sobre el tejado de zinc

Muchas vacas en una pradera en verde bajo las tonalidades azules celeste de un cielo que dejó de amenazar lluvia. Similitudes a un relato, un Cuento de Invierno, que leí a Manuel Rivas. Una vaca en la pantalla de mi ordenador que me mira con el flequillo despeinado y una sonrisa inequívoca, de esas que te preguntas si es real o ha nacido de la imaginación de alguien. Muchas vacas paseando por el cielo turquesa de las noches en vela. De las horas sentada frente al computador negro de las mañanas laborales. Hoy he pensado en mi vaca negriblanca. La que tengo enfrente todos los días diciéndome que le coloco saldo en el móvil. Una compañera me dijo una vez que de todos los rincones para trabajar del diario el mío era el que más le gustaba. A lo mejor es por el calendario de Córdoba en el que reluce en el mes de Octubre la plaza de la Corredera. Un peluchito saltón amarillo chillón que me regaló el compañero Juan, el caballero de Aínsa regalo de Jose Ignacio, y la castaña de la suerte que vino conmigo desde Pontevedra. Cosas nimias, es cierto, pero que dan más color a este rincón. Un gato que me recuerda que es el mismo que acecha, el invitado especial, obra de MV y el contenedor de recicla y da vida que cogimos Elizabete y yo en Murcia. Recuerdos pequeños a los que poco a poco se van añadiendo más. Qué pena no tener más espacio, ¿no? Entre todos, igual me sigo quedando con la vaca, que sueña por las noches enamorada de la luna sobre el tejado de zinc.

1 comentario:

Dibújame una sonrisa... dijo...

Qué suerte poder personalizar el lugar y el ordenador con que trabajas..que suerte...no imaginas lo que es (por normativa interna) no poder personalizar nada y tener todo más soso que un ajopuerro...en fin..disfrútalo porque hace más leve todo!
Besines!